CIRCUNSTANCIAS
Desde hacía
algunos días había decidido hospedarse en un suburbio abandonado a las afueras
de la ciudad, le resultaba cómodo, teniendo en cuenta que ahora el demasiado
ruido y las luces fuertes le producían cierto grado de ansiedad, por designar
de alguna manera todo ese extraño
sentimiento que ahora la acompañaba.
Ella a diferencia quizá de otros de su especie estaba sola, y a decir verdad la información sobre esta nueva realidad que apenas toleraba, era irrisoria, su máximo de conocimiento consistía en recuerdos vagos de unas cuantas lecturas, vistas siempre desde el ojo imaginario de la literatura, y por supuesto sin ninguna importancia para su realidad de aquel entonces.

A partir de esa noche, nunca más volvió a tener sueño tranquilo, la soñaba constantemente, imágenes vagas, graciosas, sin importancia, pero poco a poco esos sueños se fueron convirtiendo en apasionadas historias lascivas donde él perdía todo control, no bastaba orar, pedir perdón, no bastaba esforzarse en olvidar y consagrarse a su mujer, ella, que preocupada buscaba todas las medicinas posibles para su mal dormir, ella que desconsolada veía como el pastor iba desmejorando su salud y su animo con el paso de los días, cada vez lo sentía más distante, impersonal, hasta lograr convencerla de dormir separados, argumentando su sueño intranquilo, su enfermedad.
Ella a diferencia quizá de otros de su especie estaba sola, y a decir verdad la información sobre esta nueva realidad que apenas toleraba, era irrisoria, su máximo de conocimiento consistía en recuerdos vagos de unas cuantas lecturas, vistas siempre desde el ojo imaginario de la literatura, y por supuesto sin ninguna importancia para su realidad de aquel entonces.
En esta
nueva existencia su olfato se hacía perspicaz, la rapidez de sus movimientos no
era fácil de controlar, su sistema emanaba una fuerte vitalidad, y sus sentidos
una insoportable perfección, toda ella se convertía así en un motivo de
constante sorpresa, era innegable que todo esto junto la hacía vulnerable
mientras que su cabeza se dilataba en un
sinfín de preguntas.
Ya desde la noche anterior, había pensado en documentarse sobre la particular casta que había heredado, y repitiendo lentamente la palabra h e r e d a d o, sonrió con una mueca de sarcasmo. Al otro día, al atardecer se dirigió hacia la biblioteca que en algún tiempo acostumbraba frecuentar, desde lejos diviso el gran edificio blanco, majestuoso y sin pensarlo dos veces; entro a través de una ventana lateral que daba precisamente a una de las salas de lectura, se deslizo por el ambiente tibio, atravesó algunas mesas y se dirigió al bloque de libros más cercano, miro distraída los títulos y siguió en busca de algo que seguramente llamara su atención, a esas horas de la tarde en realidad el lugar era poco concurrido, y el silencio pesaba en cada uno de sus ángulos, acomodada en sus pensamientos paso muy cerca de un hombre de mediana estatura, seguramente, este debió percibir de alguna manera algo extraño, quizá su presencia, ¿su perfume? Sonrió, en este nuevo cuerpo el perfume carecía de valor… volvió al hombre y observo en él, una de esas expresiones propias del poderoso órgano del espíritu -el rostro humano- reconoció un terrible miedo, ese que nos puede trastornar sin un porque aparente.
Ya desde la noche anterior, había pensado en documentarse sobre la particular casta que había heredado, y repitiendo lentamente la palabra h e r e d a d o, sonrió con una mueca de sarcasmo. Al otro día, al atardecer se dirigió hacia la biblioteca que en algún tiempo acostumbraba frecuentar, desde lejos diviso el gran edificio blanco, majestuoso y sin pensarlo dos veces; entro a través de una ventana lateral que daba precisamente a una de las salas de lectura, se deslizo por el ambiente tibio, atravesó algunas mesas y se dirigió al bloque de libros más cercano, miro distraída los títulos y siguió en busca de algo que seguramente llamara su atención, a esas horas de la tarde en realidad el lugar era poco concurrido, y el silencio pesaba en cada uno de sus ángulos, acomodada en sus pensamientos paso muy cerca de un hombre de mediana estatura, seguramente, este debió percibir de alguna manera algo extraño, quizá su presencia, ¿su perfume? Sonrió, en este nuevo cuerpo el perfume carecía de valor… volvió al hombre y observo en él, una de esas expresiones propias del poderoso órgano del espíritu -el rostro humano- reconoció un terrible miedo, ese que nos puede trastornar sin un porque aparente.
Después de
un recorrido por la biblioteca escogió algunos libros, traspasó algunos espacios
y se fue a sentar en un viejo sillón abandonado en la guardilla de la
biblioteca, se miro entorno y pensó que ese era su lugar, según lo que
recordaba o seguramente había leído alguna vez, se encogió de hombros y se
acomodo.
Una fina luz
se filtraba por una pequeña ventana reflejando las partículas de polvo que se
movían a su antojo, mientras que sus ojos se deslizaban por algunos encabezados sin demostrar un particular interés, de pronto
se detuvo en un libro de pasta dura, ajado y descuidado, lo abrió y comenzó a ojear
los títulos, después de algunos minutos se detuvo y leyó, “Metafísica religiosa de los antiguos” entre paréntesis (del latín
medieval) con lentitud comenzó a saltar de un nombre a otro, Aristóteles,
Platón, Pitágoras, Andrónico de Rodas y otros tantos, luego se detuvo en una frase “Metafísica es una ciencia que sostiene
la sabiduría de todo lo que está más allá de lo percibido por los cinco
sentidos y que solo un aspecto del cuerpo mental, apenas si lo puede comprender” , dejo de
lado el libro y se miro su palidez excesiva, sus aterradoras habilidades, su
belleza inusual…¿era bella? Recordó que nunca había aplicado a ese vocablo, pero…
seguramente sí aplicaba a ese concepto metafísico. Respiro profundo, no, quiso
respirar profundo pero recordó que este ejercicio tan humano lo había perdido,
no tenía claro desde hace cuanto tiempo pero su memoria todavía lo perpetuaba. Siguió
mirando los libros hasta que se detuvo en una lectura que
después de algunos minutos la absorbió, se sintió como en los viejos tiempos, poseída,
enamorada del texto.
La historia se remontaba a 1869, cuando un hombre,
un pastor de la iglesia protestante, reconocido en su comunicad por su carisma y su consagración a las tareas propias de su ministerio,
comenzó a sufrir estados de profunda depresión al grado de tener que alejarse
por tiempos largos de su actividad religiosa, su médico, testimonio de esta
lectura, relata los acontecimientos que describen los eventos que acompañan esta historia.

Todo parecía estar bien para el día a día de su tiempo, desde hacía algunos meses el pastor se dedicaba a estudiar a fondo sobre las religiones paganas y su mala influencia para las mentes cristianas, su compromiso y la pasión por este tema, lo hacían quedarse hasta avanzada la noche y muchas veces, se dejaba sorprender por las luces del alba, aparte de sus libros, se acompañaba de un recipiente grande de su bebida preferida, hecha a base de hierbas propias de la región donde había vivido su infancia. Según los datos del doctor que lo acompaño en su crisis, lo describe como hombre jovial, de profunda fe y sociable, hasta la noche en que su mujer por motivos del tiempo impetuoso no pudo volver de la ciudad cercana.
Esa noche mientras tomaba su bebida habitual escucho golpear a la puerta, cuando abrió, se encontró con una mujer de facciones finas y de una palidez que por un momento lo turbo y al mismo tiempo lo cautivo, su boca era provocante, incitante, como la delicadeza de sus gestos -por un momento se avergonzó- hacia poco se había casado y estaba enamorado. La mujer saludo y se excuso al mismo tiempo por la molestia que pudiera causar, con suavidad agradeció a su interlocutor le indicara el camino para llegar a la ciudad más cercana, ya que con el temporal no era posible reconocerlo muy bien y no era de ese lugar, el pastor la invito a seguir y le ofreció una bebida caliente, o si prefería, un vaso de buen vino para calentarse, ella entro pero amablemente rechazo la bebida.
Todo parecía estar bien para el día a día de su tiempo, desde hacía algunos meses el pastor se dedicaba a estudiar a fondo sobre las religiones paganas y su mala influencia para las mentes cristianas, su compromiso y la pasión por este tema, lo hacían quedarse hasta avanzada la noche y muchas veces, se dejaba sorprender por las luces del alba, aparte de sus libros, se acompañaba de un recipiente grande de su bebida preferida, hecha a base de hierbas propias de la región donde había vivido su infancia. Según los datos del doctor que lo acompaño en su crisis, lo describe como hombre jovial, de profunda fe y sociable, hasta la noche en que su mujer por motivos del tiempo impetuoso no pudo volver de la ciudad cercana.
Esa noche mientras tomaba su bebida habitual escucho golpear a la puerta, cuando abrió, se encontró con una mujer de facciones finas y de una palidez que por un momento lo turbo y al mismo tiempo lo cautivo, su boca era provocante, incitante, como la delicadeza de sus gestos -por un momento se avergonzó- hacia poco se había casado y estaba enamorado. La mujer saludo y se excuso al mismo tiempo por la molestia que pudiera causar, con suavidad agradeció a su interlocutor le indicara el camino para llegar a la ciudad más cercana, ya que con el temporal no era posible reconocerlo muy bien y no era de ese lugar, el pastor la invito a seguir y le ofreció una bebida caliente, o si prefería, un vaso de buen vino para calentarse, ella entro pero amablemente rechazo la bebida.
El hombre
con su cortesía acostumbrada le indico el camino y de nuevo la acompaño a la puerta.
Por un rato se quedo pensando en su particular visita, recordó sus gestos y
suavemente se dejo llevar de ideas inconcretas, luego se quedo dormido junto al
calor de la chimenea y entre las ondulaciones del subconsciente se encontró de
nuevo con su visitante, ella sonreía, lo miraba maliciosa mientras le decía:
“recuerda que me invitaste a entrar a tu casa, solo necesitaba eso, tu
permiso…” él, despertó sobresaltado.

A partir de esa noche, nunca más volvió a tener sueño tranquilo, la soñaba constantemente, imágenes vagas, graciosas, sin importancia, pero poco a poco esos sueños se fueron convirtiendo en apasionadas historias lascivas donde él perdía todo control, no bastaba orar, pedir perdón, no bastaba esforzarse en olvidar y consagrarse a su mujer, ella, que preocupada buscaba todas las medicinas posibles para su mal dormir, ella que desconsolada veía como el pastor iba desmejorando su salud y su animo con el paso de los días, cada vez lo sentía más distante, impersonal, hasta lograr convencerla de dormir separados, argumentando su sueño intranquilo, su enfermedad.
Cuando fue
examinado por el médico, un amigo suyo, este noto unos puntos casi de tonalidad morada
detrás de su oreja, le pregunto si conocía la razón y él, desconcertado indico
que ni siquiera los había notado, su preocupación en ese momento era otra, como
afrontar el tema de las terribles pesadillas, él, un hombre de su condición y
formación religiosa, busco la manera de confidarse con su amigo, de encontrar
una justificación, pero ante la situación prefirió callar. El resultado del
examen dictaminó una anemia crónica y un estado de ansiedad profundo. El pastor
viendo la circunstancias trato de controlarse, de volver a sus actividades, tornó
a sus estudios e intento de sobre
ponerse a la situación esperando superarla.
Una noche llamo su atención una de las lecturas, en esta se argumentaba como la mente humana situada bajo ciertas circunstancias puede llegar a alucinar animales , cosas e incluso escuchar ruidos que no existen, algunas culturas prehispánicas lo asocian con el consumo de algunos hongos silvestres o plantas que solo son dignas de algunos seres humanos predispuestos por la naturaleza, leyó un poco más e intento relacionarlo con su caso, pensó en su amigo Walter, él además de ser un excelente medico era filosofo y en conjunto podría comprender aun mejor los caprichos del espíritu y del cuerpo, decidió buscarlo de nuevo y contarle sus tormentosos sueños.
Una noche llamo su atención una de las lecturas, en esta se argumentaba como la mente humana situada bajo ciertas circunstancias puede llegar a alucinar animales , cosas e incluso escuchar ruidos que no existen, algunas culturas prehispánicas lo asocian con el consumo de algunos hongos silvestres o plantas que solo son dignas de algunos seres humanos predispuestos por la naturaleza, leyó un poco más e intento relacionarlo con su caso, pensó en su amigo Walter, él además de ser un excelente medico era filosofo y en conjunto podría comprender aun mejor los caprichos del espíritu y del cuerpo, decidió buscarlo de nuevo y contarle sus tormentosos sueños.
El médico pasados
unos días de haber escuchado con atención el relato y habiendo tomado nota particular de los hábitos
y experiencias de vida de los últimos tiempos del pastor, realizo un dictamen
teniendo en cuenta algunos casos de pacientes suyos, pacientes que habían
vivido alguna clase de experiencia
sensorial similar, y que con el
tratamiento adecuado habían superado
este trastorno que la medicina del
momento consideraba “trastornos mentales o psíquicos”.
El no solo conocía de las posibles enfermedades que podían atacar la naturaleza del fluido espiritual, no era un simple médico tradicional, además era un incansable lector que se interesaba por los temas científicos que en los últimos tiempos hacían revolución.
Según su conocimiento y experiencia, era posible que su amigo ingiriera alguna sustancia que en exceso, o dadas sus cualidades, lograra abrir algunos canales espirituales, haciéndolo de esta manera vulnerable a la influencia de espíritus incorpóreos, pero también, era ya sabido desde hace algún tiempo, que el descuido en la manutención de estar hierbas -como exceso de humedad - usadas para el consumo tradicional, alteran su composición química, su grado de oxidación llegando a convertirse en una especie de véneto capaz de influir en el sistema nervioso, casos de estos, alteraciones de la salud a causa de algunos tipos de té y otras plantas tomadas en infusión ya eran comentados en el ámbito médico.
El no solo conocía de las posibles enfermedades que podían atacar la naturaleza del fluido espiritual, no era un simple médico tradicional, además era un incansable lector que se interesaba por los temas científicos que en los últimos tiempos hacían revolución.
Según su conocimiento y experiencia, era posible que su amigo ingiriera alguna sustancia que en exceso, o dadas sus cualidades, lograra abrir algunos canales espirituales, haciéndolo de esta manera vulnerable a la influencia de espíritus incorpóreos, pero también, era ya sabido desde hace algún tiempo, que el descuido en la manutención de estar hierbas -como exceso de humedad - usadas para el consumo tradicional, alteran su composición química, su grado de oxidación llegando a convertirse en una especie de véneto capaz de influir en el sistema nervioso, casos de estos, alteraciones de la salud a causa de algunos tipos de té y otras plantas tomadas en infusión ya eran comentados en el ámbito médico.
Su propósito
por aquellos días seria hacer analizar
la hierba mate que el pastor ingería de
costumbre, además se haría necesario en
este caso, comenzar un proceso de depuración del cuerpo y mantenerlo en reposo,
alejado de todo escrito o situación que hasta el momento, unido a la ingestión del
toxico, pudiera causar esa congestión nerviosa.
A la mañana siguiente un carruaje se detuvo frente a su casa, era el mayordomo de su amigo Ricardo, este le entrego un mensaje, “el pastor esta desaparecido”. Inmediatamente recogió algunos elementos y salió junto con su acompañante, cuando llegó, la policía revisaba la casa, hacia preguntas, èl en medio de la confusión trato de pasar inadvertido y se dirigió a la alcoba del pastor, todo lo que observo de extraño fue un pequeño rastro de sangre que salía de su cama y llegaba hasta la ventana, allí desaparecía, nunca más se supo de él.
Con lentitud y desanimo cerro el libro, pensó en la falta de fundamentos de la lectura, ¿cómo era posible no haber tenido en cuenta los pequeños agujeros detrás de su oreja, su anemia crónica como lo había señalado el doctor? !Qué tontería¡ por un momento se quedo pensativa, ella sin considerarse un ser idóneo para dar juicios de valor, se estaba preguntando porqué esa clase de complicaciones en un hombre con su convicción y estilo de vida, pero en ese mismo instante, recordó los alcances del ser humano, sus terribles contradicciones y debilidades, sus miedos, sus mentiras salvadoras, sus ataduras y el poder de la cultura esclavista bajo la cual se albergaba la sociedad, inmediatamente, su cabeza giro nuevamente, rememoro la abundancia de sentimientos altruistas, la generosidad del hombre para con su especie, su curiosidad, la constante búsqueda de sí mismo y su añoranza por vivir en libertad, era esto lo que hacía de la especie humana única y excitante… sintió algo de nostalgia por aquella época en que también ella se debatía en ese mar de sentimientos, sentimientos que expresaba a través de su bendecida humanidad.
De pronto volvió
al libro y sonrió, sonrió casi a carcajada,
¿sería esa su vida de ahora en adelante?, quiso imaginarse como la protagonista
de la historia y volvió a sonreír.
En su vida anterior se abstenía de comer carne, no era de su gusto, ¿qué hacer? Miro hacia la ventana, se levanto con pereza y se acerco a ella, observo la noche iluminada, sintió el viento en su rostro, en estos momentos había un problema por resolver, pensar en alimentarse de sangre era una ironía. Decidió que no lo haría. No lo haría.
Se escucho a sí misma, su terquedad todavía latente la acompañaba, pero, ¿cómo hacer con este dilema?, ¿Acaso comenzaría a desangrar todas las hortalizas a su paso? Sacudió la cabeza mientras bromeaba, todo esto era una locura, se abrazo casi con ternura, era agradable sentir que aún conservaba un poco de su morbosidad, de sus ocurrencias, de su lejana humanidad...se relajo y se quedo allí, dejandose acariciar de la suavidad de la noche y por un momento, solo un momento, quiso olvidar su realidad, todo se le antojo hermoso…
A la mañana siguiente un carruaje se detuvo frente a su casa, era el mayordomo de su amigo Ricardo, este le entrego un mensaje, “el pastor esta desaparecido”. Inmediatamente recogió algunos elementos y salió junto con su acompañante, cuando llegó, la policía revisaba la casa, hacia preguntas, èl en medio de la confusión trato de pasar inadvertido y se dirigió a la alcoba del pastor, todo lo que observo de extraño fue un pequeño rastro de sangre que salía de su cama y llegaba hasta la ventana, allí desaparecía, nunca más se supo de él.
Con lentitud y desanimo cerro el libro, pensó en la falta de fundamentos de la lectura, ¿cómo era posible no haber tenido en cuenta los pequeños agujeros detrás de su oreja, su anemia crónica como lo había señalado el doctor? !Qué tontería¡ por un momento se quedo pensativa, ella sin considerarse un ser idóneo para dar juicios de valor, se estaba preguntando porqué esa clase de complicaciones en un hombre con su convicción y estilo de vida, pero en ese mismo instante, recordó los alcances del ser humano, sus terribles contradicciones y debilidades, sus miedos, sus mentiras salvadoras, sus ataduras y el poder de la cultura esclavista bajo la cual se albergaba la sociedad, inmediatamente, su cabeza giro nuevamente, rememoro la abundancia de sentimientos altruistas, la generosidad del hombre para con su especie, su curiosidad, la constante búsqueda de sí mismo y su añoranza por vivir en libertad, era esto lo que hacía de la especie humana única y excitante… sintió algo de nostalgia por aquella época en que también ella se debatía en ese mar de sentimientos, sentimientos que expresaba a través de su bendecida humanidad.
De pronto volvió
al libro y sonrió, sonrió casi a carcajada,
¿sería esa su vida de ahora en adelante?, quiso imaginarse como la protagonista
de la historia y volvió a sonreír.En su vida anterior se abstenía de comer carne, no era de su gusto, ¿qué hacer? Miro hacia la ventana, se levanto con pereza y se acerco a ella, observo la noche iluminada, sintió el viento en su rostro, en estos momentos había un problema por resolver, pensar en alimentarse de sangre era una ironía. Decidió que no lo haría. No lo haría.
Se escucho a sí misma, su terquedad todavía latente la acompañaba, pero, ¿cómo hacer con este dilema?, ¿Acaso comenzaría a desangrar todas las hortalizas a su paso? Sacudió la cabeza mientras bromeaba, todo esto era una locura, se abrazo casi con ternura, era agradable sentir que aún conservaba un poco de su morbosidad, de sus ocurrencias, de su lejana humanidad...se relajo y se quedo allí, dejandose acariciar de la suavidad de la noche y por un momento, solo un momento, quiso olvidar su realidad, todo se le antojo hermoso…





