27/02/12


CIRCUNSTANCIAS

Desde hacía algunos días había decidido hospedarse en un suburbio abandonado a las afueras de la ciudad, le resultaba cómodo, teniendo en cuenta que ahora el demasiado ruido y las luces fuertes le producían cierto grado de ansiedad, por designar de alguna manera  todo ese  extraño sentimiento que ahora la acompañaba.
Ella a diferencia quizá de otros de su especie estaba sola, y a decir verdad la información  sobre esta nueva realidad que apenas toleraba, era irrisoria, su máximo de  conocimiento consistía  en recuerdos vagos de unas cuantas lecturas, vistas siempre desde el ojo imaginario de la literatura, y por supuesto sin ninguna importancia para su realidad de aquel entonces.
En esta nueva existencia su olfato se hacía perspicaz, la rapidez de sus movimientos no era fácil de controlar, su sistema emanaba una fuerte vitalidad, y sus sentidos una  insoportable perfección,  toda ella se convertía así en un motivo de constante sorpresa, era innegable que todo esto junto la hacía vulnerable mientras que  su cabeza se dilataba en un sinfín de preguntas.
Ya desde la noche anterior, había pensado en  documentarse  sobre la particular casta que había heredado, y repitiendo lentamente la palabra               h e r e d a d o,  sonrió con una mueca de sarcasmo. Al otro día, al atardecer se dirigió hacia la  biblioteca  que en algún tiempo acostumbraba frecuentar, desde lejos diviso el gran edificio blanco, majestuoso y sin pensarlo dos veces; entro a través de una ventana lateral  que daba precisamente a una de las salas de lectura, se deslizo por el ambiente tibio, atravesó algunas mesas y se dirigió al bloque de libros más cercano, miro distraída los títulos y siguió en busca de algo que seguramente llamara su atención, a esas horas de la tarde en realidad el lugar era poco concurrido, y el silencio pesaba en cada uno de sus ángulos, acomodada en sus pensamientos paso muy cerca de un hombre de mediana estatura, seguramente, este debió percibir de alguna manera algo extraño, quizá su presencia, ¿su perfume? Sonrió, en este nuevo cuerpo el perfume carecía de valor… volvió al hombre y observo en él, una de esas expresiones propias del poderoso órgano del espíritu -el rostro humano-  reconoció un terrible miedo, ese que nos puede trastornar sin un porque aparente.
Después de un recorrido por la biblioteca escogió algunos libros, traspasó algunos espacios y se fue a sentar en un viejo sillón abandonado en la guardilla de la biblioteca, se miro entorno y pensó que ese era su lugar, según lo que recordaba o seguramente había leído alguna vez, se encogió de hombros y se acomodo.
Una fina luz se filtraba por una pequeña ventana reflejando las partículas de polvo que se movían a su antojo, mientras que sus ojos se deslizaban por  algunos encabezados  sin demostrar un particular interés, de pronto se detuvo en un libro de pasta dura, ajado y descuidado, lo abrió y comenzó a ojear los títulos, después de algunos minutos se detuvo y leyó, Metafísica religiosa de los antiguos entre paréntesis (del latín medieval) con lentitud comenzó a saltar de un nombre a otro, Aristóteles, Platón,  Pitágoras, Andrónico de Rodas y otros tantos, luego se detuvo en una frase Metafísica es una ciencia que sostiene la sabiduría de todo lo que está más allá de lo percibido por los cinco sentidos y que solo un aspecto del cuerpo mental, apenas si lo puede comprender , dejo de lado el libro y se miro su palidez excesiva, sus aterradoras habilidades, su belleza inusual…¿era bella? Recordó que nunca había aplicado a ese vocablo, pero… seguramente sí aplicaba a ese concepto metafísico. Respiro profundo, no, quiso respirar profundo pero recordó que este ejercicio tan humano lo había perdido, no tenía claro desde hace cuanto tiempo pero su memoria todavía lo perpetuaba. Siguió mirando los libros  hasta que se detuvo en una lectura que después de algunos minutos la absorbió, se sintió como en los viejos tiempos, poseída, enamorada del texto.

La  historia se remontaba a 1869, cuando un hombre, un pastor de la iglesia protestante, reconocido en su comunicad  por su carisma y su consagración  a las tareas propias de su ministerio, comenzó a sufrir estados de profunda depresión al grado de tener que alejarse por tiempos largos de su actividad religiosa, su médico, testimonio de esta lectura, relata los acontecimientos que describen los eventos que  acompañan esta historia.

Todo parecía estar bien para el día a día  de su tiempo, desde hacía algunos meses el pastor se dedicaba a estudiar a fondo sobre las religiones paganas y su mala influencia para las mentes cristianas, su compromiso y la pasión por este tema, lo hacían quedarse hasta avanzada la noche y muchas veces, se dejaba sorprender por las luces del alba, aparte de sus libros, se acompañaba de  un recipiente grande de su bebida preferida, hecha a base de hierbas propias de la región donde había  vivido su infancia. Según los datos del doctor que lo acompaño en su crisis, lo describe como hombre jovial, de profunda fe y sociable, hasta la noche en que su mujer por motivos del tiempo impetuoso   no pudo volver de la ciudad cercana.
Esa noche mientras tomaba su bebida habitual escucho golpear a la puerta, cuando abrió, se encontró con una mujer de facciones finas y de una palidez que por un momento lo turbo y al mismo tiempo lo cautivo, su boca era provocante, incitante, como la delicadeza de sus gestos -por un momento se avergonzó- hacia poco se había casado y estaba enamorado.  La mujer saludo y se excuso al mismo tiempo por la molestia que pudiera causar,   con suavidad  agradeció a su interlocutor le indicara el camino para llegar a la ciudad más cercana, ya que con el temporal no era posible reconocerlo muy bien y no era de ese lugar, el pastor la invito a seguir y le ofreció una bebida caliente, o si prefería, un vaso de buen vino para calentarse, ella entro pero amablemente rechazo la bebida.

El hombre con su cortesía acostumbrada le indico el camino y de nuevo la acompaño a la puerta. Por un rato se quedo pensando en su particular visita, recordó sus gestos y suavemente se dejo llevar de ideas inconcretas, luego se quedo dormido junto al calor de la chimenea y entre las ondulaciones del subconsciente se encontró de nuevo con su visitante, ella sonreía, lo miraba maliciosa mientras le decía: “recuerda que me invitaste a entrar a tu casa, solo necesitaba eso, tu permiso…” él, despertó sobresaltado.

A partir de esa noche, nunca más volvió a tener sueño tranquilo, la soñaba constantemente, imágenes vagas, graciosas, sin importancia, pero  poco a poco esos sueños se fueron convirtiendo  en apasionadas historias lascivas  donde él perdía todo control, no bastaba orar, pedir perdón, no bastaba esforzarse en olvidar y consagrarse a su mujer, ella, que preocupada buscaba todas las medicinas posibles para su mal dormir, ella que  desconsolada veía como el pastor iba desmejorando su salud y su animo con el paso de los días, cada vez lo sentía más distante, impersonal, hasta lograr convencerla de dormir separados, argumentando su sueño intranquilo,  su enfermedad.
Cuando fue examinado por el médico, un amigo suyo,  este noto unos puntos casi de tonalidad morada detrás de su oreja, le pregunto si conocía la razón y él, desconcertado indico que ni siquiera los había notado, su preocupación en ese momento era otra, como afrontar el tema de las terribles pesadillas, él, un hombre de su condición y formación religiosa, busco la manera de confidarse con su amigo, de encontrar una justificación, pero ante la situación prefirió callar. El resultado del examen dictaminó una anemia crónica y un estado de ansiedad profundo. El pastor viendo la circunstancias trato de controlarse, de volver a sus actividades, tornó a sus estudios e intento  de sobre ponerse a la situación esperando superarla.
Una noche  llamo su  atención una de las lecturas, en esta  se argumentaba como la mente humana situada bajo ciertas circunstancias puede  llegar a alucinar animales , cosas e incluso  escuchar ruidos que no existen, algunas culturas prehispánicas lo asocian con el consumo de algunos hongos silvestres o plantas que solo son dignas de algunos seres humanos predispuestos por la naturaleza, leyó un poco más e intento relacionarlo con su caso, pensó en su amigo Walter, él además de ser un excelente medico era filosofo y en conjunto podría comprender aun mejor los caprichos  del espíritu y del cuerpo, decidió buscarlo de nuevo y contarle sus tormentosos sueños.

El médico pasados unos días de haber escuchado con atención el relato y  habiendo tomado nota particular de los hábitos y experiencias de vida de los últimos tiempos del pastor, realizo un dictamen teniendo en cuenta algunos casos de pacientes suyos, pacientes que habían vivido  alguna clase de experiencia sensorial  similar, y que con el tratamiento adecuado  habían superado este trastorno que  la medicina del momento consideraba “trastornos mentales o psíquicos”.
El no solo conocía de las  posibles enfermedades que podían  atacar la naturaleza del fluido espiritual, no  era un simple médico tradicional,  además era un incansable  lector que se interesaba por los temas científicos que en los últimos tiempos hacían revolución.
Según su conocimiento y experiencia, era posible que  su amigo  ingiriera  alguna sustancia  que en exceso, o dadas sus cualidades, lograra abrir algunos canales  espirituales, haciéndolo de esta manera vulnerable  a la influencia de espíritus incorpóreos, pero también, era ya sabido desde hace algún tiempo, que el descuido en la manutención  de estar hierbas -como exceso de humedad -  usadas para el consumo tradicional, alteran su composición química,  su grado de oxidación llegando a convertirse en una especie de véneto capaz de influir en el sistema nervioso, casos de estos, alteraciones de la salud a causa de algunos tipos de té y otras plantas tomadas en infusión  ya eran comentados en el ámbito médico. 
Su propósito por aquellos días seria  hacer analizar la hierba mate que  el pastor ingería de costumbre, además  se haría necesario en este caso, comenzar un proceso de depuración del cuerpo y mantenerlo en reposo, alejado de todo escrito o situación que hasta el momento, unido a la ingestión del toxico, pudiera causar esa congestión nerviosa.
A la mañana siguiente un carruaje se detuvo frente a su casa, era el mayordomo de su amigo Ricardo, este  le entrego un mensaje, “el pastor esta desaparecido”. Inmediatamente recogió algunos elementos y salió junto con su acompañante, cuando llegó, la policía revisaba la casa, hacia preguntas, èl en medio de la confusión trato de pasar inadvertido y se dirigió  a la alcoba del pastor, todo lo que observo de extraño fue un pequeño rastro de sangre que  salía de su cama y llegaba hasta la ventana, allí desaparecía, nunca más se supo de él.
Con lentitud y desanimo cerro el libro,  pensó en la falta de fundamentos de la lectura, ¿cómo era posible no haber   tenido en cuenta los pequeños agujeros detrás de su oreja,  su anemia crónica como lo había señalado el doctor?  !Qué tontería¡ por un momento se quedo pensativa, ella sin considerarse un ser idóneo para dar juicios de valor, se estaba preguntando porqué esa clase de complicaciones en un hombre con su convicción y estilo de vida,  pero en ese mismo instante, recordó los alcances del ser humano, sus terribles contradicciones y debilidades, sus miedos, sus mentiras salvadoras, sus ataduras y el poder de la cultura esclavista bajo la cual se albergaba la sociedad,  inmediatamente, su cabeza giro nuevamente, rememoro la abundancia de sentimientos altruistas, la generosidad del hombre para con su especie, su curiosidad, la constante búsqueda de sí mismo y su añoranza por vivir en libertad, era esto lo que hacía de la especie humana única  y excitante… sintió algo de nostalgia por aquella época en que también ella se debatía en ese mar de sentimientos, sentimientos  que expresaba a través de su  bendecida humanidad.

De pronto volvió al libro y sonrió, sonrió casi a carcajada,  ¿sería esa su vida de ahora en adelante?, quiso imaginarse como la protagonista de la historia y volvió a sonreír.
En su vida anterior se abstenía de comer carne, no era de su gusto, ¿qué hacer? Miro hacia la ventana, se levanto con pereza y se acerco a ella, observo la noche iluminada, sintió el viento en su rostro, en estos momentos había un problema por resolver, pensar en alimentarse de  sangre era una ironía. Decidió que no lo haría. No lo haría.
Se escucho a sí misma, su terquedad todavía latente la acompañaba, pero,  ¿cómo hacer con este dilema?,  ¿Acaso comenzaría a desangrar todas las hortalizas a su paso? Sacudió la cabeza mientras bromeaba, todo esto era una locura, se abrazo casi con ternura, era agradable sentir que aún conservaba un poco de su morbosidad, de sus ocurrencias, de su lejana humanidad...se relajo y se quedo allí, dejandose acariciar de la suavidad de la noche y por un momento, solo un momento,  quiso olvidar su realidad, todo se le antojo hermoso…


20/02/12

Mercedes Sosa - "Todo Cambia"

ELLA - EL




Dicen que la historia fue simple…

Ella… se hizo pescadora de sueños,
Él le entrego un pescador insatisfecho.

Ella… le regalo su boca dulce,
Él a cambio le entrego su boca engañosa.

Ella… le ofreció su sonrisa,
Él a cambio le entrego complicados silencios.

Ella… le ofreció atardeceres luminosos
Él a cambio le entrego tiempos esquivos.

Ella… le ofreció sus caricias excitantes,
Él a cambio le entrego escurridizos besos.

Ella… le ofreció su confianza,
Él a cambio le entrego su  incertidumbre.

Ella… se entrego con todas sus certezas,
Él se entrego lleno de dudas y desánimo.

Ella le ofreció noches tibias
 de aventura y fantasía,
Él a cambio le entrego noches
 sin motivación y despertares rutinarios.

Ella quiso ofrecerle su mundo
secreto de sentimientos,
Él no tuvo otra cosa que
 pensamientos fríos y concretos.

Ella  quiso cambiar su mundo reservado por
su animosa esperanza y se propuso  amarlo,
amarlo  completo y sin pretextos.
El se sintió en dificultad, sonrió nervioso,
se lleno de pretextos y salió corriendo
en busca, en espera de su amor innegable.
Y así, en esas idas y venidas, los dos
 comprendieron que la vida no era otra cosa…

07/02/12

EXILIO


No existe razón para mirar atrás,
para rezar, para abrir los labios,
el camino ésta fijado,
no hay en este destierro
ni lágrima ni arrepentimiento,
de vez en cuando un suspiro,
un dolor constatarte…
una profunda tristeza.

No existe duda,
sí la agonía indeleble de este
sentimiento tempestuoso,
transparente, hermoso…
¿Qué debe morir? Es cierto.
Su condena está marcada
de acuerdo a la experiencia,
a las simples circunstancias.

No existe temor.
Ya no, está segura.
Ceso la incertidumbre
y las preguntas cursis
en busca de esperanza.
Solo recuerdos tristes
cubren esta historia,
pero no puede negar que
se le está secando el alma.